Con el inicio de septiembre y la proximidad de la Jornada de Concientización sobre la Gravedad del Abuso Sexual y el Maltrato Infantiltiembre), se nos presenta una oportunidad fundamental para reflexionar sobre los entornos seguros que ofrecemos a niñas, niños y adolescentes. Educar en la prevención no consiste en infundir temor, sino en dotar a los más pequeños de herramientas y vocabulario para reconocer sus límites y saber cuándo pedir ayuda.
En este contexto, la literatura infantil adquiere un rol transformador. Un ejemplo sobresaliente es el libro ¡PICA! Un cuento para decir NO , escrito por Celeste Alegre e ilustrado por Juanita Golondrina.
El relato nos presenta a un niño al que le encanta jugar a las escondidas con su abuelo en la plaza. A través de esta dinámica de juego, el abuelo le enseña una regla muy especial: cada vez que alcanza la pared y grita «¡PICA!», debe agregar «para mí y para todos mis compañeros y compañeras». Esta frase simboliza que un logro positivo o una victoria protectora compartida es un beneficio colectivo.
Sin embargo, la historia toma un giro decisivo durante una fiesta de cumpleaños. En medio del juego, un adulto (el tío Silvio) aprovecha la situación para llevarlo detrás de unas plantas, incomodándolo con abrazos sofocantes, secretos al oído y caricias/cosquillas que ya no le generan risa ni diversión.
En ese momento de vulnerabilidad, el protagonista recuerda la enseñanza fundamental dada por su maestra en la escuela: «Si alguien los toca de una manera que no les gusta, griten fuerte ¡NO! y corran.»
Al gritar un firmísimo «¡NO!», el niño logra romper el control de la situación, corre a ponerse a salvo con los demás y completa simbólicamente su victoria al tocar la pared y gritar su grito de libertad: «¡PICA para mí, y para todos mis compañeros y compañeras!». Al día siguiente, comparte lo ocurrido con su maestra, quien activa los canales institucionales y de contención familiar.
La conmemoración de esta jornada recuerda que la prevención del abuso sexual y el maltrato infantil es una responsabilidad comunitaria y permanente. Herramientas didácticas como ¡PICA! demuestran que la Educación Sexual Integral (ESI) abordada desde temprana edad brinda recursos concretos para la autoprotección.
Enseñar a un niño a decir NO ante cualquier toque, secreto o actitud que lo haga sentir incómodo es uno de los actos de cuidado más valiosos que podemos ofrecerle.