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Los métodos analíticos o globales se caracterizan porque desde el primer momento se le presentan al niño unidades con un significado completo. El método global consiste en aplicar a la enseñanza de la lectura y la escritura misma proceso que siguen los niños para enseñarles a hablar.
Está basado en la percepción sincrética del niño por lo que permite al maestro dirigir la enseñanza de la lectura y la escritura en forma global, presentando ideas completas y no los elementos aislados de letras o sílabas. Las frases o enunciados constituyen verdaderas estructuras y son expresiones con contenido significativo, las que inicialmente son visualizadas por el niño en forma integral, para más tarde ser analizadas y sintetizadas con la intención de reconstruir o formular expresiones. El método global de análisis estructural se encuentra entre los métodos de marcha analítica, los cuales parten del análisis y culminan con la síntesis y, además buscan la adquisición del mecanismo de la lecto-escritura simultáneamente con la comprensión. El niño es capaz de aprender a leer y escribir a partir de los elementos significativos (palabras, frases y oraciones).
Surge por la necesidad de que se les enseñe todo a todos. Que todo se les proporcione a todos, obedece a la inducción y a la deducción, analiza la estructura y la función y se espera una respuesta similar o igual. Trabaja con palabras apoyándose en las imágenes que las identifiquen para que el niño comprenda el concepto desde el principio. Puede verse una demostración del proceso en este video.
Este sistema tiene la ventaja de que permite comenzar la enseñanza de la lectura y la escritura a partir de los 3 años. Para ello, los profesores llenan la clase de carteles con palabras que tengan relación con el mundo de los pequeños, por ejemplo:
Así, gracias a su memoria visual, los niños reconocen letras, incluso frases "¿a qué tu hijo lee con soltura Coca-Cola en la lata de refresco?", y las relacionan con las imágenes. Si el pequeño ve una palabra escrita debajo de un dibujo del sol, sabe de qué palabra se trata, aunque no sepa qué letras son la s, la o y la l.
Tras muchas repeticiones, los niños ya están preparados para leer frases o, incluso, textos con esas palabras aprendidas. El resto de los elementos de la oración, como los verbos, los reconocen por deducción, a través de las relaciones que existen entre todos los componentes de la frase. De esta forma, los niños aprenden por curiosidad y por comprensión y entienden perfectamente lo que leen.
Es un método más natural, porque sigue el mismo proceso que el aprendizaje del lenguaje, que se basa en repetir las palabras que oímos continuamente. Además, el niño se siente interesado por aquello que tiene sentido, lo que le ayuda a tener una lectura más fluida y comprensiva desde el principio.
El sistema global también presenta algunos problemas, fundamentalmente las faltas de ortografía. Las críticas van más allá: algunos expertos apuntan a que podria ser el origen de ciertos casos de dislexia. Como tanto el método tradicional como el global tienen ventajas e inconvenientes, en los últimos años, muchos colegios han empezado a implantar métodos mixtos que recogen lo mejor de ambos.
El método consta de cuatro etapas:
Esta es probablemente la pregunta más frecuente, pero no existe una respuesta tan sencilla como elegir un método y descartar todos los demás.
La investigación sobre enseñanza inicial de la lectura ha encontrado beneficios importantes de la enseñanza sistemática de la fonética, especialmente para desarrollar la capacidad de decodificar palabras. El National Reading Panel encontró que la enseñanza fonética sistemática produce mejores resultados que una enseñanza con poca o ninguna instrucción fonética.
Pero aprender a leer no consiste solamente en decodificar palabras.
Un programa completo también necesita trabajar la conciencia fonológica, la fluidez, el vocabulario y la comprensión lectora. El What Works Clearinghouse recomienda, entre otras cosas, desarrollar la conciencia de los sonidos y su relación con las letras, enseñar a decodificar y analizar las partes de las palabras y proporcionar lectura diaria de textos conectados.
Por eso, en lugar de plantear el aprendizaje como una elección entre:
método global O método fonético
puede resultar más útil pensar en:
significado + sonidos + letras + palabras + comprensión.
El método global aporta algo especialmente valioso: desde las primeras actividades, el niño puede encontrarse con palabras y frases que significan algo para él. Los nombres de los alumnos, los objetos del salón, los cuentos, las canciones, los carteles y las instrucciones cotidianas pueden convertirse en material de lectura auténtico.
Por otro lado, el trabajo fonético proporciona herramientas para que el estudiante no dependa exclusivamente de memorizar palabras conocidas. Cuando comprende las relaciones entre letras y sonidos, puede enfrentarse progresivamente a palabras que nunca había visto.
En el aula es posible aprovechar elementos de diferentes enfoques.
Por ejemplo, una actividad puede comenzar mostrando una imagen de una MESA y presentando la palabra escrita.
Primero se conversa sobre la imagen y se reconoce la palabra completa:
MESA
Después se puede analizar:
ME - SA
y finalmente observar sus letras y sonidos:
M - E - S - A
Luego pueden buscarse otras palabras que contengan alguna de esas sílabas o sonidos:
META - MESA - MASA - SEMÁFORO
Así, una misma actividad trabaja simultáneamente:
Esta combinación permite aprovechar una de las mayores fortalezas del método global -trabajar con lenguaje significativo- sin renunciar al aprendizaje explícito de las herramientas que permiten decodificar palabras nuevas.
Los materiales para el método global pueden utilizarse para crear un ambiente alfabetizador, especialmente durante las primeras etapas de acercamiento a la lectura.
Los carteles con palabras, nombres, objetos del aula, frases, calendarios, canciones e imágenes permiten que los niños encuentren la escritura integrada en situaciones cotidianas. La propia publicación propone utilizar etiquetas y carteles relacionados con el entorno del alumno para favorecer el reconocimiento de palabras y posteriormente analizarlas.
Estos materiales tampoco tienen que utilizarse exclusivamente siguiendo un único método. Una tarjeta que inicialmente sirve para reconocer la palabra completa puede convertirse después en una oportunidad para trabajar sus sílabas, sus letras, sus sonidos o la formación de otras palabras.
Por eso, más que pensar en estos materiales como pertenecientes exclusivamente a un método, pueden verse como recursos para construir experiencias de lectura significativas.
Los diferentes métodos no tienen por qué convertirse en una competencia en la que uno deba eliminar a los demás.
Un niño necesita comprender que lo que está escrito significa algo, pero también necesita descubrir cómo funciona el sistema de escritura.
Necesita leer palabras conocidas, pero también aprender estrategias para enfrentarse a palabras desconocidas.
Necesita desarrollar precisión, pero también fluidez y comprensión.
Por esta razón, una enseñanza de la lectura equilibrada puede combinar momentos de lectura significativa con actividades explícitas de conciencia fonológica, correspondencia entre sonidos y letras, formación de palabras, lectura de textos y comprensión.
En definitiva, el objetivo no es que el niño aprenda un método.
El objetivo es que aprenda a leer.